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Same 'Ol

Sólo te concedo el derecho a que te pareciera curioso después de este tiempo. Nada más. Todo el resto lo atribuyo a lo usual. Como sea, te escribo para contarte que de todas las decisiones tontas que has tomado en lo que a mí respecta, posiblemente la más tonta fue camuflar tu IP con el nombre de Stephan, pobre hombre que nunca usaría Linux. Y sí, hago esto nada más para que podás alegar que tenías una razón para la rabieta de rigor.

A todos los demás respetables lectores, les comento que Magenta ya despertó, y eso me tiene un poco desconcertada. Para más noticias, pueden referirse a su blog.

Coma

Estoy desolada. Ya entiendo por qué Magenta llevaba tanto tiempo sin aparecer por ningún lado. (Aunque siga sin explicarme cómo se aparecía). Como mi conciencia me ganó y me reporté como la única persona que se podía encargar de Magenta, me reportaron del hospital que ha desmejorado muchísimo, que está teniendo complicaciones cardíacas y que la actividad cerebral ha disminuido. Según me dijeron, no creen que lo logre.

Mi carro ya volvió de Panamá, adonde me costó ojo y medio de la cara que lo arreglaran, y hablando de ojos estoy segura de que pronto me van a prescribir anteojos.

Como sea, espero que todos aquellos que aprecien a Magenta se compadezcan un poco de ella y que con esta justificación perdonen su ausencia en el blog con el que me clavó el puñal en la espalda.

Ligeramente Traicionada

No sé cómo decir lo de Magenta. Sobra decir que me duele muchísimo haberme enterado por terceros y no por ella misma que iba a conseguir un nuevo dominio.

Como sea, sé que hay muchos a los cuales les simpatiza Magenta, por lo que les dejo la dirección de su nuevo blog, a quien interese.

No creo que yo esté lista para verlo todavía.

Este es.

No, doctor. Usted podrá no oírme, y que yo lo oiga a usted nada más le suma extrañeza a todo, pero eso no le da derecho a obligarme a despertar ahora.

Si me administra eso, igual podría no funcionar y quedarme aquí para siempre. Lo único que pasaría es que si sigo en coma, dirán que es porque soy la misma enferma de siempre. Por el otro lado, si salgo, dirán que el tratamiento es una maravilla... a pesar de que yo sea la misma enferma de siempre.

Por eso me niego.

Si alguna vez salgo de mí, será solamente porque mi soberana voluntad así lo quiere. Oral, intravenoso, subcutáneo. Como lo prefiera. De aquí no salgo hasta que me apetezca vivir otra vez.

Y sí, ya sé. Usted cree que intenté suicidarme, y si me oyera nada más lo confirmaría. Pero yo no me quería suicidar. No querer vivir no es lo mismo que querer morir.

Por algo es que le dicen "coma", no "punto".

Moenia

Me habían contado de un médico que llevaron al hospital por un simple dolor de estómago, y que cuando lo examinaban, él estaba consciente y viendo las imágenes, y que él mismo detectó el aneurisma, y fue el que primero que supo que se iba a morir.

Yo siempre he previsto para mí misma una muerte terrible. Me imagino en una muerte con una agonía larga, o por lo menos en una instantánea tan tan sangrienta que a nadie le va a quedar duda que en esos segundos sufrí más que en toda mi vida.

Pero nunca me imaginé en este limbo de no estar viva ni muerta. Estoy viva porque debajo de todo estoy consciente, pero estoy muerta porque al final no me sirve de nada. Para todos los efectos prácticos, soy nada más un gusano en mi cadáver.

Aquí adentro no hay mucho que hacer. La verdad me aburro muy seguido. Seguro habrán notado algún cambio en mi temperamento. Es puramente el miedo que siento, porque todavía no estoy lista para morirme. Sobre todo me duele por Carla, porque sé que se moriría conmigo. (Por macabro que suene, literalmente).

Por eso es que sé que cuida lo que escribe, y que no me describe feliz para no darme falsas esperanzas, y que tampoco me describe desahuciada porque sería firmar la defunción de las dos.

Me voy decidiendo cada vez más con respecto al asunto de dónde me ubico geográficamente (también existe la geografía en la nada, pero no la llamamos por su verdadero nombre porque hasta a los que habitamos aquí nos da un cierto escalofrío). Decidí que sí estoy en el infierno, y que el infierno no es una fosa común. Necesita torturas muy específicas... No sería un servicio personalizado para tanta y tanta gente.

Mi infierno es la incertidumbre de no saber si éste de verdad es el infierno. Por eso lo reconocí. Es el infierno porque estoy sola, y porque mi castigo es revivir toda mi vida desde aquí, incluyendo mis sueños que más de una vez me tuvieron al borde del asilo.

Es el infierno, además, porque todo esto tengo que transmitirlo sin moverme todavía, porque hay un sueño del que no he podido despertar y estoy demasiado fija en el suelo, sin mencionar el tallito de manzano que me sale de las costillas.

Lo estoy tomando del lado brillante: Siempre dije que me hubiera encantado ser un árbol.

Viaje A La Mente De Magenta En Coma

No saber adónde estoy ya es lo suficientemente malo. No les basta, y además los pocos que encuentro no me responden mis preguntas. Siento los oídos tapados y cuando voy a hablar zumban. Es tan molesto que intentaría suicidarme si no creyera que ya estoy muerta. Acabo de encontrarme una manzana preñada que me veía entornando los ojos de mosca, y se balanceaba al caminar. Se iba hinchando cada vez más hasta que estalló en un reguero de semillas que respiraban y rajaban el suelo mientras las raíces crecían y se llevaban el agua. Una semilla me cayó en el pie, y lo quebró como una piedra. Ya no puedo caminar. Voy a esperar que llegue alguien.

Revelación: Posiblemente este sea el infierno.

Revelación Número Dos: No, no fui tan mala.

Revelación Número Tres: Creo que las semillas me están colonizando a mí también.

Mala Noticia

Es con el más profundo pesar y con la más terrible preocupación que transmito la noticia encontrada en un periódico panameño de hace dos días. La noticia no sólo los sorprende a ustedes, sino que me llega en un mal momento en el que no puedo trasladarme hacia allá a hacerle compañía a la pobre.

GRAVE ACCIDENTE AUTOMOVILÍSTICO

El percance sucedió en la provincia de Santiago de Veraguas, donde una joven que conducía un vehículo doble tracción color rojo aparentemente perdió el control del mismo por un derrame de aceite en la vía. El automóvil derrapó por unos metros, hasta caer por la pendiente ubicada al lado izquierdo de la carretera. La joven, que fue rescatada por habitantes del lugar no portaba identificación alguna. Cuando se le indagó sobre su identidad, se identificó solamente como "Magenta". Actualmente la joven de aproximadamente 23 años se encuentra en estado delicado en el hospital Dr. Luis Fábrega, de la provincia de Veraguas. Ha trascendido que la joven es de origen costarricense por la identificación del automóvil. Se procura establecer contacto con familiares o conocidos. Viajaba sola.


Eso tal vez les explique la ausencia de Magenta últimamente... Y no puedo dejar de sentirme culpable por haberle prestado mi carro.

Viae Sacrae

Doctor... Resulta que decidí comenzar a leer... Pero escogí el libro equivocado... ¿Le puedo contar? Resulta que es un libro sobre una sociedad alternativa, en el que estaban los buenos pues, bien definidos de los malos... Y los buenos eran más.

Luego los malos andaban por las calles matándose entre ellos, y matando a los buenos que salían ocasionalmente. Luego el autor va hablando sobre un personaje en particular, con el que uno va creando empatía, hasta que luego se ve entre los malos, cuando todos sabemos que es bueno, por lo que la línea se hace borrosa...

¡Ahora cualquiera caminando por la calle puede ser bueno y cualquiera de los otros podría ser uno de los malos! ¡Y los malos (¿los malos?) se van haciendo mayoría! Todo está destruido porque nadie sale, a todos los matan, nada funciona...

...Pero los buenos deciden aliarse. Comienzan a entrenarse entre ellos, se van de la ciudad. Es requisito para todos saber usar un arma, y saber tirar a matar a cualquiera de los que se les presente con características de malo.

Una vez que creen que están listos, vuelven a la ciudad, y muchos mueren, pero logran matar a todos los malos que andaban en la calle... A Algunos los capturan y los encierran, y los torturan, los matan de hambre, doctor, de todo lo que se le ocurra... ¡Doctor, a las mujeres de los otros las violan, matan a los hijos, los queman!

Una vez que habían limpiado la sociedad, y que se manejaban entre buenos, todos sospechan de todos, porque en todos encuentran algún comportamiento de los malos. Luego uno de ellos mata a otro que lo iba a asaltar por hambre.

Se ven en el dilema de quién hizo el bien y quién hizo el mal. Lo juzgan y la mitad de la sociedad está de acuerdo con él, y la mitad en contra. Luego deciden que, sea como sea, había matado a alguien, lo cual era malo.

Él se defiende que todos lo habían hecho alguna vez para conservar a los buenos. Alguien en la sala le dispara, y nunca logran determinar quién fue, por lo que saben que hay algún malo entre ellos, y que la única forma de eliminar ese mal era matándolo, lo cual convertiría en malo a otro a su vez...

Sin decir nada, todos se dan cuenta de que la única forma en que la sociedad pudiera estar limpia era que la misma no existiera.

¿Que de quién es? Ah, no, no le he escrito.

¿Serissa? Nah.

Doctor, es que estoy segura de que en algún momento de mi vida hay un árbol que no recuerdo… No puedo ubicarlo. Para mí ese árbol es un recuerdo feliz, pero mi problema es que no existe un recuerdo más allá del árbol. No sé adónde estaba, ni por qué pude yo haber estado ahí…

No, doctor. No es “Amnesia”. Es “Magenta”.

Bueno, bueno, me porto bien.

Fortuna Agricolas Iuuat

¿Sabe, doctor? Así, hablando de todo, yo creo que mi problema es mi egocentrismo. Ayer mismo lo noté. Estaba con… Bueno, eso es poco importante… El punto es que estábamos en eso que sería un momento mágico. Era en la sombra, las flores, todo lo que quiera. Nada más faltaba el tipo del violín para hacerlo perfecto… Y él, pues, decidió en el lugar enamorarse de mí. Créame, traté de convencerlo de que no lo hiciera, pero no hubo caso. Comenzó a darme besos como loco, no sé, como si se estuviera muriendo: y cerró la escena con un beso en la boca. Se había inclinado y me daba besos en el cuello, y adonde se pueda imaginar, y yo pensaba en las nenas de las películas, que se inclinan con los guapos y cierran los ojos, y se ven en el éxtasis cuando las besan… Y yo nada más lo veía proceder como si me estuviera cortando las uñas o el pelo, si acaso me moví cuando me dio ese beso en la boca que tenía un sabor que no conocía, pero que no podía perder. Es que sabía a mí. Me dejé llevar; se lo devolví como buscando más de mí en la boca de él; yo creo que hasta pudo haber pensado que lo quiero, pobre. Como sea, al final me abrazó fortísimo y cada uno se fue por su camino. Yo creo que nunca más lo voy a volver a ver… No podría… Me enfermaría… Al despedirnos me dejó el olor de la colonia en toda la ropa, en la cara, en el cuello. Yo caminaba tratando de recordar mi sabor, lo único que me importaba, lo que podía salvar todavía del sabor que me había quedado de él, y cada vez que estaba a punto de saborearme, me distraía la nube del olor a él, que no pude sacarme en todo el día. Olía a limpito, a muchacho bueno, pero estuve a punto de matarme con tal de no olerlo en mí. Sinceramente, ¿usted cree que eso también sea un problema?

Procellae Terram Uastant

Doctor, yo sé que esto no viene a su campo, pero, ¿se ha puesto a pensar que las cosas escritas no son reales? Nunca, bajo ninguna circunstancia, nada que se escriba va a ser real. Más allá de la parcialidad que le puede añadir el factor humano, ni siquiera la historia es real. Siempre falta algo. Siempre falta. Es nada más una imitación, una mera apariencia. ¿A qué viene? Usted sabe, mis crisis. Lo que se escribe es una ilusión… A veces una buena, pero la verdad nunca se puede traspasar de lo etéreo al mundo. No está en ningún arte; ninguna se le acerca. Es, pues… Doctor, usted sabe que además tengo este problema extraño para decir lo que pienso, que me trabo entre todas las ideas que salen a más velocidad de la que puedo manejar para hablar… ¿Pero entiende mi punto? Cuando usted habla de la cosa, está nada más masticando la segunda mano del concepto… Está reciclándolo, pero nunca va a estar ahí la cosa. Véala, por ejemplo, a ella. Está escribiendo palabra a palabra lo que digo, por lo que supuestamente está escribiendo la verdad. Me describe, y a usted, y aún así eso no nos hace existir.

Stellas Spectamus

Les remito la primera sesión de Magenta con el Doctor que mantendré en el anonimato.

Doctor, ¿es parte de la terapia estar incómodo? No quepo acostada aquí… Bueno, ya. ¿Están escribiendo esto? Perfecto.

Bueno, buenos días. ¿Qué quiere que le cuente? Uy, la verdad no quiero hablar de mi infancia… ¿Es parte de la terapia? Es que de todas formas yo creo que no la necesitamos, que tenemos muy claro quiénes somos. ¿Quiénes somos “nosotras”? ¡Pues yo y mi otro yo! No, no, doctor, lo estoy molestando, claro está…

Es que ese es mi punto. Yo sé perfectamente quién soy. No me encuentro nada malo. Mire que hasta mi humor está intacto… Bueno, mi infancia. Se puede resumir en una palabra: feliz. Yo era una peque normal de esas sin amigos y que corría con tijeras… Está bueno, ya dejo de molestar…

La pura verdad es que no me acuerdo de mi infancia. Nada, nones, nadita. Pareciera que nada más aparecí… ¡No, ahora no lo estoy molestando! Le juro que nada más sé muy por encima quién soy, pero estoy en proceso de hacerme alguien… No, de verdad no sé nada… Palabra de quien sea. No, eso sí lo sé: Me llamo Magenta.


No tienen que entenderlo; no tienen que disfrutarlo. Esa es una de esas historias largas que no contaré...

Mambrú

Mambrú decidió un día irse a la guerra, con el consecuente maltrato animal que esto traería más tarde, sin tomar en cuenta qué dolor qué dolor y qué pena... Y claro, no se sabe si volverá...

Y como qué dolor qué dolor qué pena, llega el momento en que la poética mezclada con la retórica con el formalismo ruso en una clase cerrada por tres horas tiene que llevarlo a uno a parir algún delirio, ¿no?

La parí como los grandes, como los dioses, estornudé y ahí estaba (que lo diga Ingrid). Se llama Magenta. Y Magenta no es cualquier cosa, como me lo hizo saber pronto... Tiene su forma peculiar de ver las cosas, y crece rápido.

Como sea, Magenta se estará manifestando via este blog pronto... Básicamente estaré transcribiendo partes de su profunda terapia para trastornos de personalidad que le recomendó una bruja matemática gorda.

Soy sólo una testigo imparcial de los hechos en los que no tengo parte, por lo que me cuidaré de dejar claro cuáles son las partes en las que hablo de la vida de Magenta, y las podrán identificar con justamente el color que le da nombre.