En My Carbon Footprint se puede encontrar un quiz para evaluar, de acuerdo con la región, la huella de contaminación que deja cada uno en el planeta y consejos fáciles para reducir esa huella. Un gran sitio para todos aquellos que no quisieran tener que emigrar a Marte, como yo.
Les adjunto, además, mis resultados.
Paper or plastic? How about neither? No toma nada ver el video y procurar hacer algo, aunque sea lo más mínimo.
Doy mi palabra de perro pulgoso de minimizar mi consumo de bolsas plásticas aún más de lo que lo he venido haciendo. Bag the bag!
Copio desde el sitio:
"Ecoogler nació ante el grave problema que se nos avecina: la deforestación. Por eso creamos este buscador , y cada vez que tu hagas una busqueda en nuestro buscador estarás donando 1 Hoja para repoblar los bosques.
El donar una hoja es una forma simbólica , pues cada 1.000.000 de hojas donadas se hará una donación de semillas , árboles , herramientas , ropa de trabajo a distintas asociaciones ecológicas para que puedan repoblar el amazonas y los bosques de todo el mundo.
Ecoogler utiliza la tecnologia Google Custom Search.
Ecoogler muestra los mismos resultados que google.com , por tanto te animamos a que uses ecoogler y además de buscar lo que necesites estarás ayudando a repoblar los bosques."
Y es curioso, llover no es un verbo personal. No llovés, no llovemos, así que cuando llueve, se le atribuye a todos menos a nosotros. Nada más llueve...
Pero últimamente esta lluvia ha estado matando gente, inundando, destruye calles, puentes, casas, y ni nos tomamos el tiempo de considerar que podríamos ser nosotros. No nos paramos a ver que nos estamos suicidando.
Porque no es casualidad que llueva, todo esto es producto del cambio climático que nos empeñamos en disimular y negar.
Todos aquellos que intentan hacer algo, son raros, son alarmistas, hippies o locos. Y es natural. La tecnología y toda la cultura del consumo traen miles de comodidades. Es más fácil viajar en avión que a pie o en bicicleta. Es más fácil pedir comida rápida que pelar frutas.
...Pero es increíble el daño que se le causa al planeta. Hay formas muy simples de evitar este daño en pequeñas cuotas...
Cuando se va a un súper a comprar una cosa mínima, pidan que no les den bolsas, o lleven su propia bolsa.
Procuren usar papel reciclado todo lo posible.
Somos hijos del tele y de la compu, pero procuren apagarlos...
Es tán fácil como apagar el bombillo del cuarto del que van a salir.
Usar botellas retornables.
Caminar a los lugares cercanos.
Usar el bus siempre que sea posible.
¡Aprovechen el sol! Lean cerca de ventanas, no debajo de luces...
Reciclen, reusen todos los papeles que puedan.
No boten basura en cualquier lugar.
Sé la delicia de un baño caliente, pero cierren la llave, minimicen el agua que ocupan, aunque no lo crean, es un gran cambio.
Si van a botar una cosa a un basurero, nada cuesta además echar lo que esté cerca.
Creo que cuando cuando están frente a una calle y ven venir un carro, no se ponen en el camino. Creo que cuando van cruzando un puente, no saltan la baranda y se tiran.
Creo que no dispararían contra mí, contra sus amigos, contra ustedes mismos o contra sus familias. Creo que no colocarían una bomba de tiempo que matara a todos los que conocen. Pues estamos viviendo en esa bomba.
Puede que mi blog no sea un cambio. Por 4 personas no se cambia el mundo, pero voy a haber hecho un gran, gran cambio si por lo menos uno de ustedes pone en práctica alguna de las cosas que menciono.
El cambio puede hacerse, y no se necesita mucho. Si cada vez que van a salir e iban a dejar una luz se acordaran de esto y la apagaran, habría valido la pena.
GO GREEN! Hay muchas formas de ayudar. Aquí hay una página con información y consejos fáciles al respecto: Treehugger.
Tomen cinco minutos para enterarse un poco más sobre el asunto, aunque el punto no es preocuparse, es OCUPARSE.Indisposición General
Publicadas por Carla a la/s 12:46 p. m. Etiquetas: Ambiente, Bitter, Pequeños Monstruitos
Hoy tuve que salir a hacer compras por toda la ciudad para un asunto supuestamente muy mío con el que casi no estoy relacionada del todo. El día está parcialmente nublado y las carreteras están poco congestionadas.
Como siempre lo hago (no sé por qué, es como una necesidad, una adicción), llevaba la ventana abierta e iba recibiendo el viento al mejor estilo de mi perro. Llegamos a un semáforo en una subida. A la derecha la gente pasaba por la acera, y a la izquierda un bus subía mientras nosotros bajábamos. Pasam0s en el preciso momento en el que el bus aceleraba, y todo el humo negro quedó adentro del carro, flotando alrededor del mendigo que iba de ventana en ventana, chocando contra los otros parabrisas.
A partir de ese momento, fue como si el humo negro me hubiera llenado los ojos. Con los pulmones llenos de aliento a motor y sintiendo las partículas de aceite en la ropa, comencé a ver todo distinto.
Me comenzó a disgustar la ciudad, todos los carros, los motores, la dificultad de la gente para pasar, para hablarse por encima del barullo al que muy dolorosamente nos hemos acostumbrado... Porque silencio es cuando ho habla nadie, porque ya ni siquiera notamos de noche las motos o los roncadores de las muflas, porque ya ni siquiera los carros con los megaparlantes son extraños, ya no son cosas que nos despierten.
Cuando estaba pequeña, en mi casa no se oía la calle. Ahora, mientras escribo esto, oigo pitos, motos, ambulancias, frenazos, y detrás de todos esos ruidos puedo asumir a la gente que está detrás, a los que van en moto, a los del carro de los parlantes, a todos los demás miembros del ruido.
¡Qué alivio, un trueno y un pájaro! Cada vez subimos más el volumen, la velocidad...
Me molestó el olor a plástico, la sensación de las bolsas en las manos, esa sensación que sólo es comparable con el plástico mismo... Y sí, es lo artificial por excelencia...
Me molestó el parqueo, me molestó la venta de carros, la casa que están demoliendo después de aguantar unos cien años nada más para que alguien pueda vender uno que otro Hyundai...
Me molestó mi iPod cuando no oí lo que me decían... Me molestó todo eso que se vuelve fundamental e inmediato cuando es simple plástico... ¡Tranquilos, dentro de 400 años va a seguir ahí y nosotros no! ¡Para eso sobra el tiempo!
Me molestaron las calles llenas de vendedores, aunque no me molestaron los vendedores en sí, sino el producto...
Y me siento oliendo a plástico, demasiado arrinconada por el poliéster (recuerdo a Aníbal mecionando que nuestras jackets en algún tiempo fueron botella de Fanta)...
Necesito una mano a la que le pueda ofrecer la mía... ("Sólo présteme una tarde y le regalo mi verdad")
... Y ya sé cuál mano quiero... Y eso sólo es lo peor del caso...