Nunca nadie ha dicho que no duela, y el que lo hubiera dicho hubiera sido un mentiroso. Frecuentemente, al tener las manos llenas con el pasado, no se puede tomar el futuro. Claro, sería más fácil si sólo de eso se tratara, de cambiar arena por oro, pero la decisión no es fácil.
Cada bifurcación de caminos en la que se toma una dirección hace que la otra dirección no pueda ser ya tomada, y nunca se sabrá cuál era la decisión correcta. Lo mejor que se puede hacer es pretender que no duele tanto como en verdad duele y seguir adelante haciéndose cargo de las buenas o malas decisiones.
Yo ya decidí. Cambiaré oro por arena o arena por oro, pero en cualquier caso ya es hora de cambiar, y lo que reciba al inicio no podía serme más indiferente.
Al final, todo lo que queda es un gran Hakuna Matata y un gran Es konnte auch anders sein...
Hay Que Dejar Tu Atrasado En El Pasado
Publicadas por Carla a la/s 10:33 a. m. Etiquetas: Laberinto MentalEstuvimos teniendo una conversación al respecto del karma, de las vidas pasadas y de los traumas corporales.
Llegamos a la conclusión, de hecho, de que yo en otra vida posiblemente fui Göring, mínimo Hitler, para haber acumulado el karma que hace que llueva cada vez que pongo un pie en la calle, y que hizo que terminara con esta computadora en vez de que mi profe se esperara unos 15 días para echar a perder la otra. Descubrimos, además, que la principal razón para que Portugal nunca haya ganado una Euro es porque yo lo apoyo.
Hablando de traumas corporales, nos referimos a esas respuestas relativamente violentas a estímulos supuestamente inocentes en x lugar del cuerpo. Para dar un ejemplo, Daniel sería capaz de patear a cualquiera que intente tocarle un pie. Dennis se siente violadito cuando le hacen cosquillas en los costados.
Mi caso es que no tolero que la gente me rodee las muñecas con la mano. Soy capaz de gritar y brincar por todo el lugar. Mi teoría ("teoría") era la de que en alguna vida pasada me habían cortado las manos, o me tuvieron encadenada a algo de las muñecas. No me inclino a que yo misma me haya cortado las venas porque el sentimiento se provoca cuando es alguien más quien me toca, y es al rodear la mano.
Comenzamos a hablar sobre el asunto, aunque la verdad no me agrada demasiado comentarlo, porque el solo pensar en el hecho me hace sentir la cosa horrible que siento cuando pasa. Con sólo escribirlo me llega la sensación y ya he tenido que parar para agarrarme yo misma las muñecas como para ver que siguen ahí.
Me dieron otras varias teorías sobre la posibilidad de haber muerto crucificada, o la de que me hubieran violado y me hubieran agarrado las muñecas para que no me moviera.
Me dio tal ataque de histeria y de la sensación horrible ante la última teoría que la revelación del día fue que posiblemente mi trauma con mis muñecas venga por algún sexual attack de alguna vida previa.
Como sea, y como era de esperarse, la conversación terminó cuando Vivi gritó por medio edificio de generales que a Carla la habían violado.
(Me duelen las muñecas... mucho.)
Caligrafías
Publicadas por Carla a la/s 5:31 p. m. Etiquetas: Laberinto Lingüístico, Laberinto MentalAmo demasiado mi letra como para perderla. Me encanta que al escribir una c a la par de una u aparezca la w mágica de cuando tengo prisa. Me divierto toneladas cada vez que resulta distinta dependiendo de mi humor, o cuando me acuesto sobre la mesa y sale cursiva. Cuando escribo casi taquigrafía, que lo que resulta es una manuscrita regordetilla.
...Pero me parece que la caligrafía es una de las cosas que se van perdiendo al "crecer", algo así como que ya no hay tiempo para divertirse en el proceso de la escritura. Casi toda la gente dice: "Vea, así era mi letra cuando joven", y me enseñan una hoja ordenada y limpia, y en algún momento que no encuentran, y sin haber llevado ningún curso de caligrafía médica se encuentran sentados frente a lo que han escrito sin entender ni una de las runas mezcladas con jeroglíficos que están viendo.
No he llegado a ese punto, pero por lo que veo y lo que me dicen, es algo así como irse dejando morir, descuidar las cosas que ya no son importantes... Ya nadie le tiene que escribir las cartas de amor a la noviecilla, ni los trabajos a la profe. ¿Para qué escribir bien?
Supongo que una cosa pequeña no se nota, pero cuando alguien llega a un punto de acumulación crítica de nimiedades es cuando finalmente cuelga las tennis espiritualmente hablando. El cuerpo luego se mueve por inercia.
Una Burbuja En El Limbo
Publicadas por Carla a la/s 5:01 p. m. Etiquetas: Laberinto Mental, Vida en General
No necesariamente literatura.
La forma más fácil de afrontar las cosas es, claro, con el control remoto en la mano. Desde el sillón, desde lejos, nada más espectando, la vida es sencilla. Bienvenidos a mi vida.
Mi vida se resume en ver las cosas desde fuera, sin tomar demasiado partido en cosas peligrosas, y con el control remoto para pausarme la cabeza cuando todo está patas arriba.
...Pero supongo que mi nueva política habrá sido un tanto nociva para mi tranquilidad mental. No hay que problematizar demasiado sobre el statu quo. (Ablativos...) ¿Cuál es mi política? Romper mi burbujita en el limbo, y por una vez saber adónde estoy parada.
Y eso de tomar conciencia es malo, malo, malo. Implica la aceptación de lo que de verdad pasa. Implica que uno también es parte de "eso", generalmente cómplice. (Y ojo que es un "eso" tocado apenas con la punta de los dedos y con cara de asco)
-¿Por qué tan hostil?
-¿Por qué tan cobarde?
-Yo pregunté primero.
-¿Que por qué soy hostil?
-Sí.
-Pues porque vos sos un cobarde.
-Ya.
-¿Y se puede saber por qué sos un cobarde?
-¿Puedo decir que porque usted es hostil?
Las cosas van mal. No me puedo compadecer de ninguna mujer embarazada, ni de nadie que haya ido buscándose sus propios problemas. Sólo podría compadecer (y casi admirar) en caso de una violación. Fuera de eso, y si me pasara a mí, seguiré diciendo lo mismo. Por no poder cerrar las piernas.
...Es que las cosas van mal y yo estaba ahí en el medio... Y me sentía bienaventurada por no saberlo.
El napalm es gasolina gelatinosa. Permanece encendida a menos que se suspendan completamente las fuentes de oxígeno o se sumerja en agua. Nappa + palm oil. Se adhiere a la piel, y luego se va quebrando con el movimiento.
Yo no quería saber esas cosas.
-Claro que sí es una decisión que se toma.
-Porque usted está loca.
-Me lo decís vos.
-¿Qué quiere decir eso?
Ni siquiera pude comprar el Ticobingo, y tengo sueño.
¿Saben qué? Me encantan esos blog llenos de frases que juntas casi pareciera que tienen sentido, pero que de cerca no es cierto. Intentemos.
Si no fuera por los colores la verdad hubiera llegado, salvo porque no hay nada tan doloroso como caer estando dormido; ese querer saber cuando ya va a llegar la tarde y ese pájaro que canta podría estar muerto. Un par de terrones de azúcar entre los dedos, todo en silencio debajo del arbusto... Saboreo las nubes que ya no se ven. Alguien máteme.
No me quiero ir, porque sería otra vez asumir la realidad con verrugas de que ya no tengo tiempo para irme, y la verdad de veras es que tengo pereza a irme.
Voy a ir a cazar mis zapatos por mi patio...
:'( a.k.a Duda
Publicadas por Carla a la/s 7:22 p. m. Etiquetas: Bitter, Laberinto Mental, Sad, Todo Al Carajo...Entiendo que Orfeo se haya vuelto por Eurídice...
Yo sé qué son
los arcoiris...
Y a veces quisiera no saberlo, porque la magia sólo muere con la verdad; y la verdad es, por definición, más aburrida que la magia... Me encantaría dejar de engañarme y poder ver -por fin- que un arcoiris de verdad es el agua de un río pasando a otra.
Ah, y dentro de la misma línea temática: Hoy es 11.
Après Tout a.k.a Even Though
Publicadas por Carla a la/s 7:52 a. m. Etiquetas: Bitter, Laberinto Mental, Sad, Vida en GeneralC'est petit, le monde, aprés tout...
¡Compatriotas! ¡A las armas! ¡Ha llegado el momento que os anuncié!... Y en efecto llegó, y cuando llegó me llegó sentada llorando frente a un espejo, llorando más cada vez que me veía llorar...
Nunca he sido partidaria de la gente que dice que llora de rabia, creo que muchas veces ese decir que se llora de rabia es nada más una forma de buscar la valentía en el acto de llorar. Decir "no lloré por débil... de hecho lloré nada más de macho que soy". Dadas las circunstancias en este momento calzaría perfecto decir que lloré de rabia, pero como digo siempre, no me gusta mentirles. Lloré del puro dolor de no estar ahí, mezclado con la amargura de que ni siquiera me oyera, con el enojo de ya haber tenido todo preparado con la esperancita ilusa (¿cuál esperanza no es ilusa?) de que de alguna forma pudiera llegar, pero estar en plena escena a las siete de la noche ya no dejaba mucho campo para esperar que tal vez, a lo mejor, existiera una posibilidad de que fuera probable que quizás...
Y en efecto tuvo que llegar el momento que ya luego te contaré, pero sólo a vos, porque el asunto de verdad se puso muy feo. Yo ya no estaba llorando, me llamaron a las armas y no me quedó más que contestar la llamada. Tuvo que ser por teléfono, y al final que fue una locura, yo creo que nos oíamos gritando de casa a casa. Yo gritaba porque por más que gritaba no me sentía oída, y era como uno de esos sueños en los que uno trata de hablar y nada más no salen las palabras... Con el agravante de que de hecho estaba despierta y de que nada más me estaban ignorando.
La noche fue horrible, te soy sincera... Soñé con garrapatas, con manos, con vos, con libros viejos, de hecho creo que soñé con El Erial ("flor que toco se deshoja"), con tal jauría de sueños horribles que me desperté como si no hubiera dormido...
Todo el asunto me deja un mal sabor de boca por todo lo que tuvo de manipulación, aunque me sienta más que muy alegre por haberlo (por fin) enfrentado...
("que en mi camino alguien siembra el mal
para que yo lo recoja")
P.S: "My belly is jolly", y una ligera referencia a un post anterior , que merece cariño de mi parte...
¿Qué puedo decir? Escribo con las uñas llenas de tierra por debajo, de sangre por encima. Me siento a escribir luciendo mi mejor risa sardónica, la de lujo, la que no es demasiado común en mí, aunque se pudiera pensar lo contrario, y veo el monitor como si fuera mi enemigo a muerte mientras escribo.
Creo que comencé a escribir para llevarle la contraria al tedio que me está llevando a mí.
...La misma casa con la fachada art decó y los lados cayéndose, el parque con los borrachos y los perros, el mismo ciclo que se repite una y otra vez. Noto que se repite en el vacío que hay mientras ha terminado y no ha vuelto a comenzar. Para cuando voy a intentar salir, ya ha vuelto a comenzar y se me ha olvidado todo.
Genial, ahora me sangra la boca y se me comienza a herrumbrar la lengua. ¿Qué sigue? Sangre en manos, pies y boca, dejando camino por donde paso para que no se pierdan los que me cazan.
Ya para este punto estoy demasiado cansada, justamente en esa nada antes de que arranquen otra vez los círculos. No es nada grave, no es nada grave... Todo esto pasa rápido, es mi limbo recurrente de amargura...
Algo me dice que pronto va a comenzar otra vez... Todo tranquilo, porque cuando comience se me va a... ¿Qué iba diciendo?
Hartazgo
Publicadas por Carla a la/s 12:05 p. m. Etiquetas: Gente, Laberinto Mental, Santa IluminaciónAntes de la entrada menciono que esto lo escribí en un profundo estado de rabia, por lo lo que ni siquiera me voy a detener a leer lo que dice o hacerme responsabe de lo que diga. Luego les contaré por qué estuve cerca de que la entrada pasada fuera la última que escribiera.
Iluminación. La gente. Los bichos más curiosos que me he topado, después del Pez Babel, claro está…
La gente tiende a esperar cosas de la otra gente. Espera que las otras personas sean corteses, que no sean altaneras, esperan lo de aquí, lo de allá, y lo de más para allá, pero rara vez se cuenta como gente que también debería dar, gente de la que se espera lo mismo.
Error. Nadie debería esperar nada de nada, porque al final, nadie le debe nada a nadie y todo el mundo puede traicionar a todo el mundo. Me estoy haciendo un nudo, ya sé, pero en algún momento saldré. Mi punto es que cada quien vive por sí mismo, y si decide encadenarse en deuda a alguien más, pues es su propia decisión, es nada más por “pura vida” que es. Mucho altruismo. Porque en realidad: nada. Es una ilusión. Si bien no podemos vivir los unos sin los otros y por lo tanto es preferible mantener relaciones cordiales con los semejantes, todo esto de corresponder es un mito que nos divierte. Al gorro todo.
Me volví a perder. Nada más un comentario que viene al asunto. Si alguien piensa hacer algo por alguien, que dé por perdida la intención. O sea, cualquier cosa que se quiera hacer, debería estar consciente de que básicamente la hace por nobleza, o sea, que en ningún caso debería esperar que lo correspondan… Porque, una vez más, en buena teoría nadie le debe nada a nadie. Si les corresponden, me mandan la invitación a la fiesta, pero si no los correspondieran, nadie se corta las venas. Enhorabuena.
La gente está perfectamente convencida de que tiene que ser comprendida y adorada por el resto de la gente como si de verdad fuera tan maravillosa y deliciosa como se ve en el espejo. Yo, lamentablemente, soy uno de esos animalejos súper pasivos que siempre termina poniendo abajo y siendo quien comprende y no quien es comprendido. Siempre, en aras de la diplomacia, soy yo quien se disculpa, creo que me lo justifico internamente como una demostración no de debilidad sino de superioridad mental, ya que soy la que pudo discernir entre las ventajas de un pleito sin sentido y la paz. Claro, si no lo racionalizara así, me vería a mí misma como la más arrastrada de las arrastradas y la más maricona de las mariconas. Pero no. Estoy convencida de que más bien soy lo suficientemente grandecita como para ver que no tiene sentido. Porque, aclaro, no me salgo de los pleitos en los que de verdad debería estar.
Y ahora que hablo de las cosas que no tienen sentido. La gente sabe cómo puede ser con cada persona. Por ejemplo, ya he dicho varias veces que nos encanta hacernos la víctima. No sé, sería tan solo comparable con levantarse a comer helados Häagen Dasz a las 3 de la mañana frente al mar con buena compañía… En fin, este asunto de jugar al pobrecito es simplemente orgásmico. Posiblemente la forma más esparcida de buscar placer. Desde el niñito hasta el ancianito. Pero sabemos con quién hacerlo y con quién no. Somos bichitos mañosos, y sabemos que ese es un comportamiento que generalmente molesta a los demás miembros de la manada… Pero cuando la hacemos, ¡la hacemos!
Mea culpa también, no voy a negar que he caído en la sucia y vil tentación. Justamente hoy estaba recordando una de las veces más memorables en las que jugué de víctima. Y esto me lleva a otra cosa. Dejamos que otras personas jueguen de víctimas con nosotros para ir cosechando posibles personas para desahogar nuestra necesidad de lágrimas y cariñito. Así que por un rato oímos y ponemos cara de que nos interesa, porque así no nos sentimos patéticos e indignos cuando hacemos lo mismo. Es una cadena de favores loquísima.
Y es que a la gente no le gusta la gente auténtica, porque eso casi siempre redunda en problemático. ¿Alguien que diga lo que piensa, que lo defienda, que sea capaz de discutir, que no vaya a rendirse así como así, que tenga su propia ideología? Oh-oh… Huelo un cochino anarquista feo verrugoso y revolucionario que va a venir a robarse la paz y a comerse a nuestros hijos por los siglos de los siglos. Amén.
Por eso la gente se conforma con encontrar a alguien que simule ser lo que buscan, porque nunca van a encontrar en la vida real la mansa ovejita masajeadora que buscan. Por eso están tan de moda la diplomacia y las relaciones internacionales. Es ponerse la máscara de agradable, o sea, de medias tintas y andar por el mundo con su teatro ambulante de buenas costumbres.
Siempre que vengo a la playa termino con el mismo problema. Mucha gente conviviendo en un espacio muy pequeño. Hartazgo crónico –en etapa aguda- de la sociedad. Y de la gente. Y de los diplomáticos. Y de las quemadas de sol, pero esa es una historia aparte.
Random y Un Sueño
Publicadas por Carla a la/s 4:14 p. m. Etiquetas: Laberinto Mental, Sueños, TraumaCinco... Cuatro... Tres... Dos... Uno... Qué mala primera impresión te irás a llevar de mí.
La gente se siente grandota y madura cuando habla de sexo... De hecho creen que están hablando de algo más profundo tanto intelectual como espiritualmente. Ascienden en la cadena evolutiva sólo porque superan al chango que todavía está en su etapa masturbatoria y que no se atreve a mencionarlo. Homo Sapiens Sapiens Sexus.. Y al demonio la banalización, claro está. Arriba el hedonismo.
Epíteto, esa era la palabra que andaba buscando.
Cómicas, hilarantes, graciosísimas las memorias asociadas a los objetos. Objetos comunes y corrientes. Memorias asignadas, casi al azar, de eventos que no tendrían nada que ver con el uso "normal" del objeto. Es como lo que siento cada vez que me pongo mi bufanda, o lo que me recorre la espalda cuando cierro las cortinas, o sencillamente lo que viene a significar un botón caído o la ropa rasgada. Condicionamiento clásico, la mente casi en estado de dejà vu, tan alerta que el más pequeño estímulo queda marcado como queda marcado el ganado.
Mi sueño... Sueño con serpientes, y no necesariamente la canción. La verdad es que últimamente he soñado muchísimo con serpientes (oojo, no con "culebras". Dije "serpientes".)
Era una especie de convivencia en el seráfico, una probadita de aquellos tiempos del colegio. Para ser más exactos, no era una convivencia. Era más una gira de campo, en la que habíamos tenido que recorrer algunos tramos de selva de lo más amazónico que se pueda imaginar. Hipérbole tremenda de Amazonas, tragándose todo lo que pone un pie adentro, intimidante.
Llegamos a una especie de poza en un río (que no era el Amazonas) adonde nos dejaron para nadar un rato ya que de todas formas teníamos que cruzarlo. El agua era de un color café... Como café con leche, digamos. Era espesa y tenía algas que se le pegaban a uno en los brazos cuando iba a nadar. Yo comencé a nadar, y llegando casi a la mitad de la poza -que estaba completamente estancada- vi que por todo lado había serpientes -no culebras, serpientes- de todos colores, gruesos, formas, tamaños. Y nadaban. No parecían acuáticas pero nadaban con una facilidad mortal -literalmente-. Nadie parecía notarlas, y me petrifiqué en mitad de la poza, además viendo las salamandras, iguanas y demás alimañas que también estaban ahí.
De pronto fue como si todo palpitara y todo este bosque exacerbado comenzara a crecer con cada palpitación, ciempiés, lombrices, hormigas, termitas, todo comenzaba a salir de la tierra y caminaba en las orillas o caía al agua. Nada más no me movía, el agua me llegaba a los labios y cuando abría la boca para respirar un poco me se me llenaba del sabor a herrumbre.
Un compañero llegó y me dijo "Carlita, usted sabe que estando conmigo no me le pasa nada". Asumo que viniendo de él ya debía haber previsto mi muerte, y creo que de hecho en el sueño sí lo sentí así. Me iba llevando a la orilla, y en un momento sentí un dolor en el pie. Me había mordido una de las serpientes entre los dedos del pie. Tenía dos puntitos de sangre.
Fui adonde Johnny a decirle lo que me había pasado, y qué podía hacer. Me dijo que todas eran culebras, que en esa zona no había serpientes, y que en todo caso lo que se podía hacer era esperar.
Y como nadie sabe lo que se siente morirse, la herida no me causó mayor molestia, nada más de un momento a otro sabía que estaba muerta, y que por no sé qué cosas que había hecho en vida -de verdad no sé- estaba condenada a vagar.
Mi estado era curioso. Para toda la eternidad, lo que me había quedado para vestir era el uniforme del colegio. Y cierta gente me podía ver, sólo aquellos a los que yo me quisiera mostrar. Podía atravesar cosas, no sé... Era como estar vivo pero con ciertas limitaciones, no recuerdo cuáles. Creo que sólo podía hacerme visible a la gente que no me importara. No podía aparecer frente a las personas que quisiera, o conociera. Y claro, a eso hay que sumarle el hecho de que pensaran que estaba completamente loca.
Me aparecí un par de veces, una vez en una iglesia, en la que una mujer comenzó a preguntarme que de dónde había aparecido, que cómo podía hacer lo que hacía, y aprovechando mi estado, con toda la solemnidad y al mejor estilo de las películas la vi con la mirada profunda, me le acerqué al oído y le dije "Lo puedo hacer porque estoy muerta"... Y lo dije de tal manera que sintiera el aliento en la oreja. Casi la mato, claro está.
Estar muerta tenía sus pros... Porque podía seguir yendo a la universidad, pero como estaba muerta (yay) podía llevar todos los cursos del mundo, y solamente lo que quisiera, porque tenía toda la eternidad para aprender lo que fuera, y como todo muerto, ni comía no tenía obligaciones sociales ni tenía que mantenerme, así que estaba preparada para ir a mis cursos de latín, de mitología, de literatura... Porque además me podía saltar todos estos dolores de la "ematrícula", jaja...
Si no me equivoco, dentro de los otros problemas que tenía estar muerto era que no sentía nada, que una vez intenté entrar a una piscina y no sentía el agua.
En un momento soñé que me encontraba con Alvaro y que le hablaba, y que le iba a demostrar que estaba muerta, porque, pues, muy a su manera, no me lo creía. Y bueno, voilà, eso fue todo lo que se necesitó. No sé cómo, no sé por qué, pero me iba a poner frente a un carro para demostrarle que me atravesaba. Me puse al sol y lo sentí, el calor, y cuando llegó el carro comenzó a pitar para que me moviera...
Y heme aquí, viva y coleando... Alegre, después de todo, de poder sentir este frío... Pero dolida porque sí tengo que mantenerme tarde o temprano, por lo que no puedo dedicarme nada más a la buena vida de los cursos de letras...
El sueño podrá no verse cautivante una vez escrito, pero estar ahí adentro fue de verdad interesante.
Almost There
Publicadas por Carla a la/s 4:37 p. m. Etiquetas: (Des)Amor, Bitter, Laberinto Mental, Vida en General, VideoEstimados amigos, colegas, compatriotas, congéneres, compañeros, cómplices, y faunas similares. Está a punto de irse otro año. Si bien esta entrada no pretende ser el recuento del año, acabo de regresar de la playa y eso siempre me deja descubrimientos, curiosidades, verdades, mentiras... Y faunas similares.
Por fin acepté mi definitivo gusto por la biología, por lo que pienso comprarme un libro pronto y comenzar a desempolvar conocimientos. ¿Por qué? Porque ayer andaba recitando nombres científicos.
Por fin superé el hecho de que podría vivir mi vida entera sola y feliz. Con mis achaques usuales, claro, a todos nos entra la soledad de vez en cuando, pero podría y me gustaría. ¿Por qué? Porque tengo demasiadas cosas por hacer y sólo una vida para hacerlas, además de que a eso se le suma una buena sarta de complejos sin superar.
Hoy, justamente hoy, me percaté de que de verdad la quisiste, y de que nada más anduviste por ahí poniendo cara de rudo y de que no te dolió porque así es como sos, nada más. Pero te ardió, te hirió, te torturó y lo sigue haciendo. Por otra parte, ya acepté que yo fui uno de tus (tantos) experimentos fallidos, y pasé de moda.
La muerte llega, los finales llegan... Y no tiene remedio. Menganito es un muchacho juven y alentado. Menganito se peleó hoy en la mañana con la hermana y con la mamá, y el papá lo regañó injustamente, por lo que las primeras no le dieron beso de despedida en la mañana, y Menganito (de ahora en adelante denominado "M" por comodidad) no se quiso despedir del papá. M sale en el carro como todos los días. A las 11 de la mañana, aproximadamente, llaman a la casa y la hermana de M contesta. Me se acaba de matar en un accidente. De lo que quieran. Le cayó un avión, un piano, una maceta. Chocó contra un paredón, una casa, una botella. Al final eso no importa. El punto es que se mató. Y feo. Sesos esparcidos por todo el lugar, una mano en un casado.
Claro, era de esperarse. La familia: destrozada. Todos peleados con él... Pero tan buen muchacho que era.
Ignoremos la segunda intención del relato. La primera radica en la muerte súbita. Duele más así, quedan más cosas pendientes. Si bien uno nunca está preparado para el final de nada (no es cierto, nunca lo está), facilita las cosas hasta cierto punto la conciencia de que pronto va a terminar.
Mis últimos tres parrafos vienen siendo nada más la explicación para esta afirmación: Me alegra que esté muriendo así.
Ah, en el mar la vida es más sabrosa. El camino, los potreros, el calor, la comida, el viaje, la música, la conversación, las vivencias. Llegar. El trabajo, limpiar, saludar, acomodar. Descanso. Salir, pasear, conocer, nadar, el mar, la gente, las olas, los barcos, las piedras, las islas, la vista, el lugar, la piscina, la sombra, el refresco. Almuerzo. Vuelta a casa, el atardecer, la noche, el fresco, la luna, el cielo, la oscuridad... Y cada una la puedo asociar con una experiencia específica quehace ese párrafo mágico. Si no pueden relacionar alguna con algún momento propio, me replantearía mi vida.
Hubo tantas cosas que pensaba escribir mientras estaba allá, pero que una vez aquí se me va la idea, se me van las ganas, se va todo.
El viaje de vuelta fue curioso. Salimos de la casa de Guanacaste, pasamos por Liberia, llegamos a Cañas, doblamos hacia Tilarán, de ahí nos encaminamos al lago, fuimos a dar a La Fortuna, pasamos a San Isidro de Peñas Blancas a ver el lote, y llegamos a San Ramón y luego ya a San José felizmente.
No pude evitar pensar en vos en todo momento, incluso cuando era comiendo pasta, como te lo comenté, en los condominios, en el mar, en la casa... Qué injusta es la vida... Y no conmigo. Yo no tengo nada que reclamarle. Pero en general es injusta.
Ya se verá qué depara el destino. A mí nadie me debe nada ni nadie está atado a mí, por lo que anuncio después de mucho darle vueltas al asunto que no soy de nadie.
No fue nada ni cercano a un recuento, o por lo menos al recuento que planeaba... Pero aquí estamos. Se acerca el año nuevo... Ojalá eso sea algo bueno. Sólo adjunto una canción y luego un video que no tiene absolutamente nada que ver con la canción. ¿O tiene mucho que ver?
Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo
Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Cambia el más fino brillante
De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo
Cambia el sentir un amante
Cambia el rumbo el caminante
Aúnque esto le cause daño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde en la primavera
Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente
Lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Cambia todo cambia
Un Lugar
Publicadas por Carla a la/s 7:28 a. m. Etiquetas: (Des)Amor, Laberinto Lingüístico, Laberinto Mental, Musique, Pequeños Monstruitos, VideoEs que para qué negarlo.
Y es una pregunta indirecta, pero no como las preguntas indirectas en francés, que ni son preguntas ni dejan de serlo, y que hay que escribirlas con signo de interrogación. No, no, la mía es una pregunta poniendo cara de afirmación. Significa que no lo voy a negar y que no tiene sentido negarlo. Como sí, como seguridad, hecho.
¿Para qué negarlo?
Ahora debería responder por qué sería útil negarlo, ¿no? -"¿no?", otro amago de pregunta fundido con interjección/muletilla- Sí, me parece que debería mencionar por qué sería útil negarlo... Porque como comentaba ayer con alguien, es llegar y verse en el espejo la cara de burro de todo el tiempo que pasó engañado creyendo que las personas eran una cosa y resultaron ser otra.
Y eso podría ser bueno... Imaginar que las personas son malas, malotas, malísimas y descubrir que al final no lo eran... Pero le di vacaciones a Caperucita. Se fue a los Alpes con el lobo. Yo qué puedo hacer (pregunta indirecta, afirmación de que no puedo hacer nada), Síndrome de Estocolmo.
¿Han visto cuántos rodeos? -pregunta que no necesita respuesta, por lo tanto que debería ser indirecta, hasta cierto punto... Dado que los rodeos son como epithetum constans para mis escritos, casi retórica- Pues los rodeos vienen, claro está, cuando alguna materia se va a poner pegajosa en algún punto, o cuando nada más tengo humor para divagar nonstop porque algo me pone mal, demás... -aunque sé que no necesitaban respuesta a la pregunta, y aunque ésta no sea una respuesta válida a la pregunta que formulé en realidad, pero estoy segura de que por un momento se olvidaron de la pregunta tonta que se responde sola-.
Como toda buena espiral, en algún momento llegaremos al centro... O no, si partimos del centro.
No, no, de verdad tengo la intención de decir qué es lo que me pasa. 'Think of the happiest things, it's the same as having wings...' 'Faith and trust and pixie dust...' 'Clap if you believe!' 'I believe! I believe!' Y plah, tome, por bruto, al suelo... De nariz contra la esquina de la mesa... ¿No le había dicho ya que Caperucita anda cog *cough* con el lobo en los Alpes? Sí, síndrome de Estocolmo, qué le voy a hacer yo.
Muchas veces el verbalizar una realidad o que la realidad le sea verbalizada a uno le confiere más realidad que la que tenía antes... O la toma del todo hasta ese momento. Así como don Mamed se echó a morir cuando le dijeron que estaba viejo (ergo, que iba a morir), creo que el hecho de haber abierto la boca me condenó a conferirle realidad a la realidad que todavía no lo era por no haber sido verbalizada, si me perdonan las expresiones redundantes.
Frecuentemente son mejores, más productivos los procesos de insight para resolver esta clase de problemas, pero no quiero que me dejen sola conmigo (por piedad, tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas...). Hoy tenía la esperanza de comprar los últimos regalos de navidad y ocuparme en algo, pero aparentemente me voy a quedar aquí confinada en mi cabeza. Confinada en mi cabeza igual que ustedes, si ya leyeron hasta aquí.
Es que me siento sola, eso es lo que pasa... Que me siento sola en mi manera cósmica y loca, la soledad de estadio o de concierto o de iglesia... La soledad de tener un montón de gente bailándole o pegándole en las costillas pero que uno sigue solo. Bueno, llegamos más cerca del fondo, aunque crea que el fondo es demasiado hondo como para alcanzarlo y no ahogarme. Me siento sola, y que nadie se lo tome a pecho, porque estoy segura de que, con un mínimo ajuste de los tornillos metafísicos todo se arregla, pero de vez en cuando es bueno sentirse así...
No esta vez, pero por racionalizar nadie se muere. Coping Strategy.
Es que me siento irremediable -no irremediablemente nada. No lo uso como adverbio que modifica a adjetivo ni como adjetivo. Lo uso mal, y a propósito-. Me siento irremediable en el sentido de que descubrí que la única forma de dejar de sentirme así de sola es rodeándome por menos gente, por irónico que suene. Necesito rodearme solo de quien vale la pena, no de "toda esa gente que dice que te adora, da la espalda y te ignora"...
Sí que todas esas cosas parecen llegar a una feliz resolución con la magia del año nuevo... Y luego vuelven a crecer y uno nada más choca otra vez contra lo que sea que haya chocado antes... Y se queda vestidito y alborotado.
... Revelación. Yo debí haber estado ahí. No, no, la verdad no sé hasta qué punto habría sido bueno... Soy famosa por dejarme llevar. Y no tengo cabeza para esas cosas. No, no debí haber estado ahí. Fin de la revelación.
Sí, decidido. Voy a poner a dieta mi lista de "amigos".
¿Y saben qué más quiero hacer? Me apetece tirarme en el zacate, pero no tirarme sola, aunque no esté con nadie. Tengo que pensar tanto, tanto. Pero una cosa a la vez, que si no, me va a tragar el fondo. De veritas, sé que busco algo, el problema es no saber qué.
¿Les parece que llegamos al final? -Pregunta directa, merecedora de respuesta- Este no es ni el inicio.
Évidemment
Publicadas por Carla a la/s 6:26 p. m. Etiquetas: Happy, Laberinto Mental, Santa Iluminación, Vida en GeneralEsas cosas que en teoría no hay que decir porque deberían ser parte de cada día... Pero que frecuentemente tengo que recordarme... No sé por qué, es por mí misma, asumo que es en parte como cultura general, en parte para usar como argumento cuando me convenga, en parte porque me resulta interesante... No sé, palabra.
El hecho de que alguien sea de pocos recursos, o que haya tenido menos oportunidades para aprender no quiere decir que sea menos inteligente o capaz que aquellos que sí han tenido esas posibilidades. De hecho, a la hora de las horas, suele triunfar aquel al que le ha costado de verdad llegar hasta adonde está. Confieso este como uno de mis pecados, menospreciar las cosas que tengo porque no me ha costado conseguirlas.
Siempre que se ve a una persona en alguna actitud hostil, en vez de ponerse a la defensiva uno también, debería ponerse en el lugar de la persona. La gente rara vez es infeliz por elección... Y estoy casi convencida de que cuando de hecho se da por elección es por un asunto inconsciente o porque esa condición le trae felicidad, pero al final del día todos estamos buscando lo mismo. Y antes de juzgar la actitud de quien sea, se debe tomar en cuenta que es lo más probable que nosotros también hayamos estado ahí, pero nadie tiene por qué comprender a nadie. Lo más cerca que podemos estar de merecer ser comprendidos, es comprender... Y de pronto esto parece la oración de San Francisco... Pero bueno, el caso es que casi siempre pienso eso.
Cuando veo a una persona infeliz procuro pensar que no es así porque así lo haya querido, que nada más se dieron las cosas para que llegara a ese punto, y que igual que nosotros sentimos que la gente debería comprendernos, esa infelicidad merece ser comprendida, y combatida, hasta donde sea posible. Mea culpa, otra vez. En este caso mi crimen es precisamente ser demasiado suave ante quien se me presenta con esa infelicidad, casi lo tomo como una causa propia... O era mi pecado, por lo menos. Creo que llegué a cansarme. Ya quité de mi cabeza el rótulo de "Albergue de Desahuciados". Ya nada más tomo los casos más extremos.
¿Una prostituta? ¿Un ladrón? Si ustedes se murieran de hambre, lo harían y lo harían mil veces. Y yo también. Lo que sea. Si a mí me amenazaran con que si no hago "x" cosa le hacen algo a mi familia, de una vez cuéntenme como ladrona, kamikaze, prostituta, terrorista, corrupta, asesina, lo que quieran.
No toda la gente relativamente acomodada ha tenido una vida simple. Ya lo he mencionado antes, pero me pareció que fue más allá de imperdonable. Tener comodidades, plata, en términos sencillos (¿para qué el eufemismo?), no implica ser feliz. Ni cerca. No tiene nada que ver. De ser infeliz, podría tener 1.000 millones de dólares más que eso no me acercaría ni un brinco de pulga a ser verdaderamente feliz. De hecho admiro a la gente que puede llevar una vida simple...
Porque recordando mi trabajo de la libertad para Fray Víctor... Se les llama "ataduras" a las relaciones con otras personas. No es libre el casado, ni el que tiene hijos, ni el que tiene padres. Es libre el que pasa la vida solo, de relación en relación con muuuuchas cosas materiales. Ah, qué bruto, ese sí es feliz...
Y no. Atarse es necesitar la computadora, el iPod, los lentes, la cámara, el celular, el televisor, el DVD, el carro... Eso es atarse... Las personas más bien nos acercan a esa cuota de calor, de humanidad que se necesita para estar por lo menos cerca de sentirse feliz, pleno y libre...
Mi punto de hace unos párrafos era: Admiro TAN PROFUNDAMENTE a quien es capaz de pasar un día sin usar ninguno de los aparatos que mencioné... A quien puede pasar días sin ver el reloj... Y no es que la mayoría no quisiera... Yo sé que a veces es necesario...
...Pero también estoy segura de que siempre existen esos momentos que uno pudiera dedicar a uno mismo, a la felicidad interna (la que importa), a esa libertad de las cosas, y que dedica a cualquier otra cosa...
Yo sigo debatiendo conmigo misma si este blog es un medio para liberarme o es más bien lo que me ata.
Como sea, entrada anti-prejuicios... De esas santas iluminaciones que me agarran.
Una noche apaguen la luz del cuarto y nada más quédense en la cama "viendo qué ven", qué oyen... No a la hora de dormir, boo-hoo, así no tiene gracia. Una noche saquen ese momento. ¿Tienen una ventana que no dé a un poste de luz? Tanto mejor... Absorban la noche... La oscuridad... Disfrútenlo, disfrútense... El asunto aquí es que sólo hay una vida... Y me quedan TANTAS cosas por hacer, por decir