Quién diría que abril se iba a ir tan rápido.Hoy ha sido un día feliz. Me desperté relativamente tarde y pude terminar mi libro y escoger el siguiente. Ya no me voy a encontrar a Bernal para que me diga que ya me identifica con ese libro debajo del brazo. El existencialismo se me fue en algún punto entre robarme el rótulo de la parada de buses y verlo limpiando el vidrio con un cuchillo. Me siento en paz. Comencé The Call Of The Wild y White Fang. Voy a ir a estudiar Latín.
en las horas resignadas de tu vida...
Gota de vinagre derramada,
fatalmente derramada, sobre todas tus heridas.
Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve
rosa marchitada por la nube que no llueve.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.
¡Vete...!
¿No comprendes que te estás matando?
¿No comprendes que te estoy llamando?
¡Vete...!
No me beses, que te estoy llorando
¡Y quisiera no llorarte más!
¿No ves?,
es mejor que mi dolor
quede tirado con tu amor
librado de mi amor final
¡Vete!,
¿No comprendes que te estoy salvando?
¿No comprendes que te estoy amando?
¡No me sigas, ni me llames, ni me beses
ni me llores, ni me quieras más!
Fuimos abrazados a la angustia de un presagio
por la noche de un camino sin salidas,
pálidos despojos de un naufragio
sacudidos por las olas del amor y de la vida.
Fuimos empujados en un viento desolado...
sombras de una sombra que tornaba del pasado.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.
(Homero Manzi, 1945.)
...No me gusta esa versión, pero qué se le va a hacer.
Cantemos Al Héroe
Publicadas por Carla a la/s 7:16 a. m. Etiquetas: Feliz Intrascendencia, Feriados, Vida en GeneralHoy hace 152 años -¿hoy hace 152 años?- el héroe nacional Juan Santamaría quemó el mesón de Rivas, dándonos así la sagrada y honrosa victoria sobre los filibusteros, con la cual el país pudo consolidar su soberanía, su libertad, su independencia... Blah.
La verdad es que tanto la batalla del 20 de marzo como la batalla de Rivas fueron garrafales errores estratégicos. Fueron una vergüenza para el "ejército" costarricense. Se alaba a los dirigentes como grandes mentes solamente porque al final salimos bien librados, pero si se analiza, fue lo peor que se les pudo haber ocurrido.
¿La casona? Yo creo que hasta al hombre de mente más simple se le ocurre que la mejor forma de atacar un lugar cerrado -casualmente como una casona- es rodearla, dejándolos acorralados, con lo que se hubieran rendido, luego se capturan, todos felices.
No, no... ¿Adónde estaría la diversión? Se fueron encima con una carga de infantería, que todo lo que hizo -para los gloriosos 15 minutos de batalla- fue darle tiempo a los filibusteros para que con toda tranquilidad se fueran por la parte de atrás y que muchos llegaran hasta Nicaragua, a eso sumándole que le dispararon a más soldados ticos de la cuenta simplemente porque los otros estaban cubiertos en la casona y los pobres piso'e'tierra corriendo como locos poniéndole pecho a las balas.
¿Juan Santamaría? La verdad es que lo que vino a ser determinante para vencer a los filibusteros en Rivas fue la toma de los vapores del río San Juan, que los cortó las provisiones y ya no aguantaban, pero eso no lo hizo Juan Santamaría.
Juan Santamaría se llamaban todos, en ese momento, pero el pueblo ocupa un héroe con el que pueda identificarse... Así que posiblemente celebramos 152 años de que se contratara a los hermanos Grimm (felizmente contemporáneos del héroe)para que nos escribieran una historia nacional.
¿Quién se ve minimizado? Juanito Mora, pero de eso mejor ni hablemos, que posiblemente de todas formas de debe estar revolcando en la tumba al descubrir que es el principal rostro en contra del TLC.
Como sea, y como a Esteban le gusta el tema... ¿Qué pensará Dios del patriotismo? Si alguien se suicida por una causa tan nimia como un país, como el concepto loco de que a partir de una línea esa tierra significa más que la que está del otro lado, ¿ese suicida se iría al hipotético cielo?
Porque no sé, todo el que se suicida se suicida por algo mayor que él mismo... Así que posiblemente pueda tomarme algún café con Juan Santamaría (alguno de todos) en el infierno... En la de menos hasta me enseñe a hacer lo que nunca he podido, un redoble de tambor...

Verdaderamente no sé, me gustaría tener un nombre trascendente, un nombre que además de hablar de mí hablara de algo más grande que yo, un nombre con espíritu, no un nombre así de llano, de poco significativo, de erróneo... Un nombre alemán, a mí...
No me gustaría llamarme como una flor, no, no es eso... Algo así como llamarme yo Magenta, que yo fuera Magenta... Un nombre de una sílaba, qué importa, pero que tenga más que apariencia, que tenga sustancia... Pero no... Un nombre alemán, a mí...
¿Es cierto que el alemán tiene 4 declinaciones?
¡Evacuen!
Publicadas por Carla a la/s 6:51 p. m. Etiquetas: Down, Loneliness, Sad, Stress, Todo Al Carajo, Vida en General¡PATALETA
EXISTENCIAL
EN CAMINO!

No me gusta decirles Jacaranda, aunque la gente insista en que ese sea el nombre y no Jacarandá. Me parece que le hace falta la tilde para darle ese condimento que debería tener una palabra que designa a un árbol con flores.
Comencé a escribir esta entrada sentada en una banca frente a uno, y la comencé así como pequeña rebelión a mi dependencia tecnológica, de no poder escribir más que en teclado.
Pasó el muchacho del Datsun azul que se quedó extrañado cuando tosí. Al poco rato volvió a pasar, y una flor de Jacarandá le cayó en el techo del carro y luego cayó al suelo con el viento.
Hipnótico, verla en el concreto. Unos 15 segundos después me despertó el carro que la aplastó y se llevó una parte en una llanta, seguramente para volver a dejarla en el cemento unos 3 giros más allá.
Ahí cerré el libro y comencé a escribir una entrada que no se parece en nada a ésta. Vi hacia el frente un momento y estaba él. Se fue acercando y me saludó. Yo lo estuve viendo todo el camino pero no levanté el lápiz. Sé que escribí, aunque no sabría qué si ahora me lo preguntaran. Más tarde lo consultaré.
Verlo fue como la señal de que ya tenía que irme, alguna urgencia de que ya no quería más gente que, aunque no conozco, reconozco. Demasiadas caras desconocidas para un solo día.
Te conté ya que en las giras siempre me ponía rara, y caminaba sola, pues no es raro que lo haga sin razón, y cuando me ves así siempre sabés adónde termino. Por eso dejé de ir, para que nunca más podás encontrarme.
Pues sí, caminé sin rumbo otra vez, como en mis mejores tiempos, para encontrarme al padrecito que me condena sin conocerme tampoco, eslabón más de la cadena de desconocimientos.
Pude haber sencillamente publicado lo que escribí en mi cuaderno, pero para qué, qué público, quien ocupe ver lo que se me revuelve ahí adentro, que se tome la molestia de buscarlo... No voy yo a publicárselo.
No es apatía, lo que siento, son las ganas de darte una mala impresión a vos. Yo que canto, bailo y recito, pero que todo lo demás me sale tan humanamente feo.
A ver quién me dice de qué color era el Datsun.
|Ocupo a alguien que le avise a mi subconsciente que adonde escribí azul, debí haber escrito café, y que al pensar en azul sólo puedo pensar en campera.|
Yo ya sabía que mi palabra no vale un bledo. No vengo a estas alturas a sorprenderme por prometerme las cosas que nunca cumplo para luego venir a documentar las infamias que me cometo cada vez me propongo cumplir algo. Pequeña alimaña –no sarcástica- traidora.
Cada vez que me voy, creo que me voy esperando que al volver las cosas cambien, y todo sigue siendo el mismo caos de siempre.
No cambian mis cortinas que parecen telón de teatro (asumo que habrán llegado para remendar alguna carencia que me ande por ahí, falta de visitar escenarios…), que nunca le han gustado a nadie más que a mí… Mis cortinas ceremoniosas que hacen que nada más quepa en el cuarto. Son tan imponentes que al entrar la gente tiene un solo deseo en mente: salir.
Sigue sin cambiar la bodega de chucherías en que se ha convertido el espacio entre mis libros y el fondo de la biblioteca, donde cualquier cochinada imaginable puede aparecer… Y está mi figurilla de Harry Potter cuando no existían las películas, el retrato que me hice en París por €30 que ni siquiera se parece a mí, aunque no escatimó en orejas, un reloj que nunca uso, un par de cartas que ya no debería esconder, un girasol pintado con tiza de aceite sobre un pedazo de lija…
Y es que hoy ordené mi biblioteca otra vez (siempre la ordeno completamente y saco los libros que ya he leído y los paso a la otra casa, o los más infantiles, o los que ya no me simpatizan porque es como tenerte a vos ahí sentado), porque compré los tres tomos de los cuentos completos de Cortázar y un libro que trae “Prohibido Suicidarse en Primavera” y “La casa de los 7 balcones”. Eso sí, me percaté del título hasta ahora que lo escribo.
Y es que nada cambia, aquí echada en Osito veo que mi puerta es la misma de siempre, que no fui al recital de graduación y me admiro de dormir en las noches después de eso, que la obra, que el tribunal, que donar sangre, que Frodo, que “no m’ha dejao” y que qué nene más mono, lindo lindo…
Mi punto es que todas las cosas que he prometido cambiar siguen ahí medio mal hechas, medio pegadas con mocos… Yo, por ejemplo, sigo escribiendo como no debería escribir porque luego me duele el cuello… Echadísima en mi cama, despeinada, y con Tigre durmiendo a la par de la camita a la que mi negligencia no me ha dejado arrancarle la marca.
Bah, por lo menos una cosa cambió hoy… Hoy me dejé llevar por las ganas de conversar con el sustituto que me tuve que inventar que es casualmente parecido a alguien, y me convenció de que escribiera con la luz apagada… Como le eché el sermón de informática preocupada que no quiere quedarse ciega, lo negociamos y llegamos a un trato bastante favorable, pero qué frío.
Así que en el balance general, nada cambia. Sigo siendo yo en mis pijamas de cobija de Hello Kitty (nada más de verte me da calor)… Y bueno, yo procurando darme un ultimátum… Supongo que mañana (o sea, hoy, el día que posteo esta entrada) va a ser un día importante… Qué desmadre soy.

